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HACE 50 AÑOS QUE STEVE MCQUEEN INMORTALIZÓ LA PRIMERA VICTORIA DE PORSCHE EN LE MANS

Se cumple medio siglo del primer triunfo de Porsche en las 24h de Le Mans. Una victoria que siempre será recordada por el actor Steve McQueen, que supo transmitir la rabia de estas 'ataúdes con ruedas'


La pasión por el motor se llama Le Mans

Imagen: NEWSPRESS-ES / PORSCHE

El 14 de Junio de 1970 Porsche consiguió su primera victoria en Le Mans con el 917 KH de 580 caballos de potencia conducido por Hans Herrmann y Richard Attwood. Un total de 19 triunfos absolutos e innumerables éxitos en su categoría, en seis décadas, vinculan a Porsche con las 24 Horas de Le Mans, la legendaria carrera de resistencia, y con la estrella cinematográfica, Steve McQueen, que inmortalizó aquel momento.

Desde que la marca alemana participase por primera vez la carrera más clásica de resistencia en 1951, con el 356 SL, Porsche no ha dejado de acudir y hace que su presencia sea indispensable a la hora de correr. Pero fue un largo camino el recorrido para Porsche hasta llegar a esa primera victoria. La decisión a finales de 1960 de cambiar la estrategia y lanzarse por apostar en la máxima categoría de la competición dio sus frutos en 1969, cuando estuvo a punto de ganar, quedándose a pocos segundos del primero con el margen más estrecho que se recuerda en la competición.

A comienzos de la década de los setenta, Steve McQueen era una de las grandes estrellas del mundo del cine, con auténticos éxitos en taquilla como ‘La Gran Evasión’, ‘Los Siete Magníficos’, ‘Bullit’ o ‘El Caso de Thomas Crown’. El actor aficionado del motor comenzó a participar en competiciones automovilísticas que poco a poco se convirtieron en batallas profesionales.

El legendario Porsche 917 KH (Cola Corta)

Imagen: NEWSPRESS-ES / PORSCHE

Uno de los factores importantes para el diseño de este bólido ganador fue el cambio en diversas regulaciones de la CSI ((Comission Sportive International) para los autos deportivos que debían participar en el Campeonato Mundial de Autos Deportivos. Dicha homologación permitió prototipos del Grupo 4 (como el famoso Ferrari 365 GTB/4 o el Lancia Stratos HF), con motores de hasta 5,0 litros y una mínima producción de 25 unidades.

A partir de esa premisa, el ingeniero estrella, de aquella época, Hanz Mezger con Ferdinand Piëch, que junto a la asociación de Porsche con el equipo JWA Gulf Team, dirigido por John Wyer, diseñaron y construyeron un vehículo de leyenda: el Porsche 917. Un prototipo de competición ligero, gracias a sus materiales. Además solucionaron uno de los grandes problemas de aerodinámica del prototipo anterior gracias al desarrollo de la célebre versión del Porsche 917 KH (Kurzheck o “cola corta”). Así su ingobernable motor bóxer de 12 cilindros refrigerado por aire (con cilindrada de 4,5 a 5,0 litros), que entregaba al menos 570 CV de potencia y estaba acoplado a una caja mecánica de cuatro o cinco cambios.

El salto de Steve McQueen a la categoría profesional fue de la mano de Porsche, donde participó en cuatro carreras y ganó en dos de ellas. Su debut en el circuito de Holtville (California, EEUU) fue increíble: ganó la carrera, bajando dos segundos el récord anterior. Pero su bautismo de fuego fue la carrera de resistencia de 12 horas en Sebring (Florida, EEUU), donde estuvo a punto de vencer junto al estadounidense Peter Revson, teniendo una pierna enyesada. Su obsesión por el mundo del motor llegó al punto de obsesión, quería trasladar al espectador cinematográfico los sentimientos de un verdadero piloto, deseaba lograr toda la realidad de la competición y que el público sintiera el volante en sus manos, la adrenalina de la conducción y el peligro de cada curva. Gracias a esta aventura Steve consiguió grabar la película ‘Tiene que ser real’ y ‘Le Mans’.

Comienzan las 24 Horas de Le Mans del 1970

Imagen: NEWSPRESS-ES / PORSCHE

Las victorias en Daytona, Brands Hatch, Autodromo di Monza y Spa-Francorchamps, perfilaban al Porsche 917 como uno de los favoritos en las 24H Le Mans de 1970. Tres fueron los equipos que corrieron para la escuderia: John Wyer Automotive (con tres 917 KH), Porsche Salzburg (con un 917 LH y un 917 KH) y Martini Racing (con un 917 LH).

Al principio el Ferrari 512 fue claro dominador de la carrera, pero las luchas internas que había en el equipo, por la gran rivalidad, ocasionaron varios incidentes de carrera. Tras 12 horas de dura competición con aguaceros intermitentes dejaron fuera de la carrera a las unidades del John Wyer Automotive, quedando en pista el último Porsche 917 KH de la estructura de Porsche Salzburg, con el #23 (motor de 4,5 litros) como líder provisional de la misma. “Fue una carrera dominada por la lluvia y tuvimos que estar permanentemente cambiando neumáticos y adaptándonos a la situación. No era el desgaste el que nos obligaba a ello, sino los cambios constantes de las condiciones meteorológicas. La coordinación de todo el equipo es lo que nos llevó a la victoria. Competir en una carrera de resistencia de 24 horas con solo dos pilotos no es una hazaña fácil”, comenta Hans Herrmann recordando aquello.

En la filmación, McQueen conduce una réplica del Porsche 917 del equipo Gulf Porsche de John Wyer, similar al que en la realidad estuvieron a los mando del modelo Jo Siffert y Brian Redman. Para la película fueron comprados once autos de carrera y se alquilaron otros catorce, también se solicitó la colaboración de Enzo Ferrari, sin embargo su reacción fue negativa, por lo que la productora decidió comprar los bólidos rojos. Su compañero en Sebring, Herbert Linge, fue el que condujo en las secuencias desarrolladas en el circuito de Le Mans. En el Porsche 908/02, que ejerció de camera-car, se montaron tres cámaras Arriflex y se utilizaron para rodar las verdaderas 24H Le Mans de 1970 durante unos 10 kilómetros. Este material fue después cortado para integrarlo en la trama ficticia de la película.

Los accesorios adicionales del vehículo de la producción de la película, que se integraron muy hábilmente, añadían unos 40 kilos adicionales al coche y modificaban radicalmente tanto el reparto de pesos como la velocidad punta del 908.

Tras la finalización de las 24 horas, el vehículo de Hans Herrmann y Richard Attwood cruzó la línea de meta en primer lugar después de haber recorrido más de 4.600 kilómetros en 343 vueltas. El segundo lugar fue para Gerard Larrousse y Willy Kauhsen, con el Porsche 917 LH del Martini Racing. La tercera posición fue ocupada por otro Porsche, un 908/02. La demostración de la dupla del #23 fue demoledora, ganado con cinco vueltas de ventaja con el segundo.

“Le Mans es una carrera donde todo va bien, o no va. En esos días, las 24H eran más una prueba de conducción de resistencia que una carrera”, recuerda Richard Attwood. “Ganar Le Mans con Porsche, junto a Hans, fue algo completamente inesperado porque nuestro coche no tenía la puesta a punto adecuada para altas velocidades. Hans y yo fuimos simplemente un equipo de ensueño.”

“Trabajamos en el coche hasta el último minuto”, comenta Hans Herrmann. “El 917 era en principio un coche de competición muy difícil de pilotar. Nos conducía él a nosotros, y no al revés, hasta que pudimos optimizar la aerodinámica y transformarlo en un vehículo ganador.”

El Porsche 908/02 logró cruzar la meta en novena posición después de haber hecho una gran remontada desde el puesto 29 de la parrilla de salida. Pero, finalmente, fue descalificado, según Linge, debido a una supuesta violación del reglamento. En cualquier caso, la clasificación final solo recogía a los siete primeros al ser los únicos que habían cubierto la distancia mínima de aquella edición.

Le Mans 1970, El nacimiento de dos leyendas.

Imagen: NEWSPRESS-ES / PORSCHE

Esa primera victoria sentó un precedente: un año más tarde, 33 de los 49 inscritos eran vehículos del fabricante de Stuttgart-Zuffenhausen, un récord que todavía sigue imbatido en la actualidad. Un Porsche 917 KH ganó también la carrera en 1971. Y en 1974, la marca alemana fue precursor de la era turbo en Le Mans con el lanzamiento del 911 Carrera RSR 2.1 Turbo. En 1976, Porsche logró la primera victoria de un turbo en la historia de la prueba con el 936 Spyder, y con el mismo coche venció de nuevo un año más tarde con su equipo oficial. Dos años después, ganó por vez primera un equipo cliente.

La obsesión de Steve McQueen por crear una película que reflejara hasta el último de los detalles, buscando la autenticidad en el mundo de las carreras de coches que tanto le apasionaba, le arrastró a producir el mayor fracaso de taquilla de toda su carrera cinematográfica, a la total quiebra económica y prácticamente a la ruina de su vida personal, aunque 50 años después sea considerada una de las grandes películas de culto de los años 70.

Aquel fin de semana del 1970 fue el comienzo de dos grandes Leyendas de Le Mans: Porsche se convirtió a partir de esa victoria, en la escudería más laureada de la prueba de resistencia francesa y la película Le Mans de Steve McQueen, que reflejó en sus fotogramas la fidelidad a unas ideas y un sueño ese momento histórico con una trascendencia en sus imágenes no igualada todavía.

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