Carlos “Lole” Reutemann, estirpe de Campeones


Imagen: SCUDERIA FERRARI MEDIA

Carlos Alberto Reutemann, el gran piloto argentino de Fórmula Uno (1972-1982), falleció el pasado miércoles 7 de julio a la edad de 79 años. Llegó a ser gobernador del estado de Santa Fé y senador durante 22 años. Participó en 146 carreras de Fórmula Uno, ganó 12 grandes premios , subiendo al cajón en 48 ocasiones.

Reuteman se encuentra, junto a Stirling Moss, entre la estirpe de Campeones que no pudieron reinar, esos pilotos cuya épica es muchísimo mayor que la de su palmarés. Su leyenda creció en una de las grandes épocas doradas de la Fórmula 1, los años 70 y 80, donde convivió con los grandes pilotos de la historia del automovilismo Nicki Lauda, James Hunt, Mario Andretti, Alan Jones, Nelson Piquet o Giles Villeneuve, los últimos rebeldes o ‘The last romantics’ del mundo del motor. Un lugar donde el veterano Carlos “Lole” Reuteman (su primera carrera como piloto de Fórmula 1 la disputó a la edad de 31 años) era reconocido por sus contrincantes como un piloto imbatible y una persona de grandes virtudes y valores personales.

Nació el 12 de abril de 1942 en Santa Fé, de origen humilde que acudía cada día al colegio en caballo y donde cuenta la leyenda que se forjó el origen de su famoso apodo Lole , cuando su profesor le preguntó a qué se dedicaba su padre y contestó “A criar lechones”. Criado entre maquinaria y vehículos de campo, a los 7 años aprendió a conducir un Ford y a los 10 ya conducía la camioneta familiar. Ese aprendizaje en esos caminos embarrados, le dotó de esa sensibilidad que los pilotos necesitan para entender los circuitos difíciles donde las inclemencias meteorológicas hacen ingobernables los bólidos. Ese Ford fue el inicio de su amor por la conducción y el comienzo de sus carreras de amateur donde, inevitablemente, sería descubierto por la agencia de pilotos de Américo Grossi “Era fino, sensible, llevaba el volante con la punta de los dedos”.

Debutó en 1965 en la competición de Turismo Mejorado, a la edad de 22 años, coronándose como campeón al año siguiente. En una carrera meteórica pasó por la Sport Prototipos, Turismo Carretera y la Fórmula 1 Mecánica Argentina dando el gran salto a Europa cuando el ACA (Automóvil Club Argentino), decidió apoyar a 2 de sus mejores pilotos. El sueño de convertirse en el nuevo Juan Manuel Fangio rondaba en su cabeza. Debutó en 1969 en la Fórmula 2 donde fue subcampeón y en 1971 consiguió una invitación para disputar una prueba no puntuable de Fórmula 1 en Brands Hatch. Su carrera no pasó desapercibida para uno de los grandes gurús del motor Bernie Ecclestone y lo contrató para su escudería Brabham, donde su compañero de escudería era el bicampeón Graham Hill.

Su extraordinario potencial le llevó a conseguir la pole position en su primera carrera, que por casualidades de la vida, se celebró en el Autódromo Municipal de Buenos Aires. Su primera victoria fue en el campeonato de Brasil (prueba no puntuable ) y sus primeros puntos los consiguió en el GP de Canadá donde obtuvo un cuarto puesto. 

Imagen: SCUDERIA FERRARI MEDIA

Es en 1974 cuando saboreó las mieles del triunfo en Gran Premio de Sudáfrica, llegando a conseguir ese mismo año los de Austría y Estados Unidos, llegando a conseguir el tercer puesto del campeonato de pilotos con una victoria y cinco podios. Ferrari lo contrató como sustituto de Niki Lauda tras su brutal accidente de Nürburbring y se mantuvo en la escudería de Enzo Ferrari desde 1976 hasta 1978 consiguiendo, este último año, tres victorias y volviendo a repetir ser tercero en el Mundial.

Tras un año de frustraciones en Lotus, en que acabó en sexta posición en el Mundial, fichó por la prometedora escudería Williams. Tras una prometedora prometedora en 1980 donde consiguió su abonada tercera posición como mejor conductor del campeonato, llegó 1981, donde Carlos Reutemann realizó un mundial impecable que podía haberle llevado definitivamente al Olimpo de los Campeones. Llegó a ser líder a mitad del Mundial y encabezó el campeonato en 13 de las 15 carreras, pero en aquella triste carrera para el argentino, celebrada en Las Vegas el mundial se le diluía entre los dedos por un solo punto en un día en el que partía desde la Pole. “Nunca sentí tal dolor en mi vida”, comentó “Lole” tras aquella carrera.

Tras un comienzo convulso en la temporada 1982 decidió colgar el caso tras el GP de Brasil, una decisión polémica porque todavía se encontraba en un gran estado de forma. Tras su abandono de la F1, decidió probar definitivamente en el mundo de los Rallyes. Recordemos que es el único piloto de la historia (junto a Kimmi Räikkönen) que llegó a ganar grandes premios de Fórmula 1 y lograr podios en el Mundial de Rallyes, y en 1980 fue tercero en el Campeonato Mundial de Rally. Finalmente se encaminó hacia el mundo de la política donde ejerció durante más de 22 años.

“Cuando echo la vista atrás y recuerdo que de niño tenía que ir a la escuela a caballo y que de ahí pasé a ser piloto de Fórmula 1… es un orgullo que nadie me puede quitar” . Hasta siempre Carlos “Lole” Reutemann, auténtica estirpe de Campeones.

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